No hay engaño, no hay equivocación y todo cuadra (28/03/2026)
No te pondré enlaces porque tú ya escuchas lo que bien te parece y haces bien así. Pero sí te haré algunos comentarios cortos y elementales que nos pueden aclarar un poco las cosas. Escuché una conversación entre Mearsheimer y Diesen, en la que Mearsheimer se refiere a los interlocutores del juez Napolitano (y así están el propio Mearsheimer y el propio Diesen)… lo que dice Mearsheimer da a entender que todos los que esperaron “no se sabe qué” (esto lo digo yo) de Trump, ahora sienten que los ha engañado o que se ha equivocado. Otra es la posición de Zelaia (“aquí hay algo que no cuadra”)… Bueno, ahora yo: no los ha engañado (se han dejado engañar), no se ha equivocado (está siguiendo el guion), no hay algo que no cuadre (cuadra todo perfectamente si se presta atención al guion, en el que seguramente se pueden incluir miles de documentos, que nadie puede abarcar -y menos Trump, al que nada le importa- pero que se pueden resumir de muchas maneras… por ejemplo siguiendo un poco en su historia a David Rockefeller). No hay engaño, no hay equivocación y todo cuadra. Te dejo una pincelada (y una imagen que conoces bien) que permite atisbar el centro de juego.
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Pincelada:
Tras la muerte de sus hermanos John D III en 1978, Nelson en 1979 y Laurance en 2004, David se convirtió en el único cabeza de la familia y también el único mandamás del “Salón” 5600, la oficina familiar situada en los pisos 54 y 56 del Edificio GE en el Rockefeller Center. Se trata de la sede histórica de los asuntos familiares, con cientos de asesores y asistentes encargados de los empleados, las cuestiones legales y contables y las inversiones e intereses de este clan de seis generaciones, que consta de aproximadamente 150 parientes en primer grado de consanguinidad (https://en.wikipedia.org/wiki/David_Rockefeller ).


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