Acerca de ¿qué soy? ¿dónde estoy? ¿qué está pasando?

 


Yendo a lo puntual, Ruby estuvo en Colombia pero regresó hace unas semanas y José María Llanas Aguilaniedo existió, tiene página de Wikipedia y fue hermano de nuestra abuela paterna.

Esos asuntos que te interesan yo los sintetizo en la preguntas ¿qué soy? ¿dónde estoy? ¿qué está pasando? Más o menos se puede entender el problema ontológico de esta manera: el problema ontológico se refiere a las preguntas fundamentales sobre la naturaleza del ser, la existencia y la realidad. En esencia busca comprender qué es lo que existe y cómo existen las cosas, abordando preguntas sobre la naturaleza del Ser, el tiempo, la mente y la relación entre estos conceptos.

Yo me enfrasqué en eso hace entre treinta y cuarenta años y las conclusiones a las que llegué me dejaron “satisfecho”… en fin, te lo dejo esbozado:

El Ser es la única sustancia, infinita e inmanente al mundo, la causa de todas las cosas y la totalidad de lo que existe. El Ser es la única sustancia de la cual todo emana. Solo existe una sustancia y esta es infinita, eterna y auto-causada. El Ser está en todas las cosas y todas las cosas están en el Ser. La sustancia es la realidad fundamental, lo que existe por sí mismo y no necesita de otra cosa para existir. La sustancia es la base de todo y solo existe una sustancia. Esta sustancia se manifiesta a través de infinitos atributos y las cosas que percibimos son modos de esos atributos.

El Ser es infinito, no sólo como esto se suele entender (tiempo, espacio…) sino por lo que se refiere a sus atributos. Los atributos son las características esenciales que definen al Ser. Son la forma en que el entendimiento percibe la esencia del Ser. Se identifican dos atributos principales que son accesibles al entendimiento humano: pensamiento y extensión… Pero se postula que el Ser, al ser precisamente infinito, tiene infinitos atributos. Estos atributos no son seres separados, sino diferentes maneras de concebir al único Ser infinito.

La esencia se refiere a lo que una cosa es en sí misma. Se distingue de la existencia, que es el modo en que algo se manifiesta en el tiempo y el espacio. La esencia es eterna e inmutable, mientras que la existencia es temporal y cambiante. Dicho de otro modo, nosotros sólo percibimos pensamiento y extensión (alma y materia, si se quiere) y, como sólo participamos de estos atributos del Ser, somos ciegos a los demás atributos (que son infinitos). Y ¿por qué la naturaleza tendría infinitos atributos…? Pues por la naturaleza misma del Ser, que se define como aquello que existe por sí mismo, se concibe por sí mismo y es absolutamente infinito, es decir, no tiene límites. Puesto que los atributos son la esencia del Ser y el Ser es infinito, el Ser debe tener infinitos atributos.

Los atributos no se nos manifiestan como tales, sino mediante los modos. Los modos son las manifestaciones particulares de los atributos. Son las cosas concretas y finitas que percibimos en el mundo, como objetos, individuos, o ideas. Por ejemplo, un árbol, un río, un ratón, una idea o una alegría son modos.

Todo lo que sé o puedo llegar a saber se remite a estas ideas, se enmarca en ellas. Y lo que no puedo llegar a saber (que es infinito) también.

Por tanto las preguntas ¿qué soy? ¿dónde estoy? ¿qué está pasando? se remiten a mi finitud, que no puedo trascender. De todas formas el campo que se abre ante cada uno es inabarcable, pero se mantiene siempre dentro del pensamiento y la extensión. Pero el Ser no sólo es pensamiento y extensión, aunque no sabemos ni podemos saber qué más pueda ser.

Todo esto está en el libro fundamental de Spinoza (“Ética demostrada según el orden geométrico”), que no le recomiendo leer a nadie, para que no se maree.


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